La adopción de términos anglosajones para hacer alusión a cuestiones tecnológicas es muy habitual en un entorno donde las TIC se han consolidado como una máxima empresarial. De esta manera conceptos como e-learning, Machine Learning o Business Intelligence forman parte de nuestra vida cotidiana

En el caso concreto del Business Intelligence estaríamos hablando de lo que también se conoce como inteligencia empresarial o de negocios, herramienta imprescindible para la gestión del Big Data. Otro término que en los últimos años, ha dado mucho que hablar y que hace referencia a un «gran volumen de datos».

El sector hotelero no ha quedado fuera de ambos conceptos, al igual que no ha quedado fuera de los algoritmos, término del que nos hacíamos eco hace unas semanas.

No en vano, hoy por hoy, los establecimientos hoteleros necesitan hacer acopio de un gran volumen de datos para poder tomar decisiones adecuadas relacionadas no solo con los procesos derivados de la prestación de sus servicios, sino también con aquellos procesos relacionados con sus estrategias de Marketing y de Revenue Management: definición de producto, fijación de precios o elección del canal de distribución que mejor se ajuste a sus necesidades.

De esta forma, se podría afirmar que el dato es uno de los protagonistas indiscutibles en la toma de decisiones para la adopción de una correcta estrategia en cualquier tipo de alojamiento turístico, sin embargo la gestión del mismo puede resultar ardua cuando no se dispone de las herramientas adecuadas de análisis.

En este punto es donde la Inteligencia empresarial (BI) cobra una especial relevancia, ya que son precisamente las herramientas de inteligencia de negocios las que nos permitirán transformar los datos en información y como consecuencia en conocimiento, entre otros motivos porque una herramienta de Business Intelligence tiene como objetivo la recopilación, el proceso, el análisis y la presentación de los datos. 

De forma más concreta, una herramienta de BI nos ayuda, por un lado, a recoger los datos que necesitamos para tomar decisiones y por otro nos da soporte en el momento de procesar estos datos, analizarlos y posteriormente convertirlos en informes sencillos y visuales, facilitando la interpretación de la información obtenida.

Es así como funciona un RMS. Un Revenue Management System es una herramienta de BI que evita la recopilación tradicional de los datos a través de hojas de excel que se alimentan manualmente, al establecer un flujo de comunicación con otros softwares de gestión tales como el PMS o el Channel Manager.

De la misma manera que ayuda y apoya al Revenue Manager en la posterior interpretación de los datos recogidos, generando informes que permitan definir políticas de precio a corto, medio y largo plazo, puesto que la información que nos devuelve facilita, entre otros, la modificación de decisiones anteriores cuando no se están alcanzando los objetivos adecuados.

A través de un RMS podremos, por ejemplo, elaborar históricos de ventas, calendarios de demanda o pick ups por segmentos, simplificando la labor diaria del Revenue Manager, sin prescindir de su experiencia e intuición.