¡Continuamos!

Nos lanzamos a la piscina de la actualidad, pero sin actualidad. 

Desde nuestras casas, confinados pero con ganas, y esperando poder salir en un espacio de tiempo relativamente corto a disfrutar de una primavera que en los últimos días comienza a dejarnos unas lluvias que siempre son bien recibidas, nos hemos prometido un formato de comunicación donde el protagonista vuelva a ser la tecnología, el revenue managment y vosotros, (si, si los hoteleros).

No queremos negar a la mayor lo que estamos viviendo, nos hacemos cargo de que la situación es muy complicada a muchos niveles, pero también consideramos que es necesario normalizar en la medida de lo que nos es posible. 

Poco a poco se impone una rutina donde quizás comencemos a darnos cuenta que el teletrabajo y la flexibilidad horaria no es un enemigo a combatir sino un aliado en la conciliación y probablemente en la productividad, que los equipos fuertes son aquellos que son capaces de sobrevivir en la distancia y que las empresas que funcionan son las que con mayor facilidad se adaptan al entorno.

Es tiempo, también, de reconocimientos. Es justo en estos momentos cuando nos damos cuenta de los imprescindibles que tenemos, lo que nos ofrece la oportunidad de darles el sitio que realmente deben ocupar.

En este sentido, el sector turístico, uno de los más afectados por la situación actual, ha dado muestras, una vez más y «a pesar de los pesares», que no solo es una industria fuerte, sino también solidaria y generosa. 

No podemos paralizarnos, pero cuidado, que reflexionar, tomar nota y aprender no quiere decir que nos paremos, todo lo contrario. 

Justo, en estos momentos, donde la situación nos obliga a desechar históricos de ventas y comparaciones con años anteriores y donde el análisis de otros indicadores como el Pick Up nos pueden llevar a tomar decisiones precipitadas, es la intuición y la experiencia del Revenue Manager la que puede, sin ningún género de dudas, marcar la diferencia entre un año desastroso y un año con cierre en positivo.

Empecemos por rehacer previsiones para saber y gestionar nuestra tesorería, modificar políticas de cancelación, diseñar nuevas promociones y condiciones, pero en ningún caso hagamos leña del árbol caído, lo qué «es»,«es».

Y tras un buen inicio de año, que se quedó atrás,  ahora lo que nos esperan son fechas con una alta concentración de eventos, porque si bien es cierto que marzo y abril se nos escapan ya que es complicado gestionar miedo y estados de alarma, julio, septiembre y octubre son ahora meses que se prevén de alta ocupación.

¿Continuamos?